El Corazón de Katmandú

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Es mágico pasear por la Durbar Square por la mañana temprano. El día se despereza despacio pero las calles ya llevan horas despiertas y se inundan de los colores de la fruta fresca, la tierra mojada y los sonidos de la humanidad comenzando a brotar. Las ofrendas a los dioses –flores y humo de incienso- convierten el aroma de Katmandú en fuerte y dulce. No existe la calma en “La ciudad de las montañas”, al menos en su capital, donde el caos reina sin descanso.

Katmandú es tierra de mitos y rituales. Asentada en el valle al que debe su nombre, esta remota ciudad reúne algunos de los ejemplos arquitectónicos más importantes de todo Nepal. Estupas y pagodas (incluyendo una de las más grandes del mundo, aquella con los ojos de Buda dibujados, observando el devenir de la vida) y otros tipos de templos sagrados están diseminados por toda la ciudad. La gente local camina por “El bosque de los templos”, como es conocido el centro de Katmandú (hayque pagar 300 rupias, pero merece la pena), pero no son realmente conscientes de las maravillas que se erigen a su alrededor. No son sólo los templos magnánimos, decorados con símbolos eróticos e imágenes de deidades ancestrales, sino también la presencia invariable del Himalaya en la distancia como una sombra silenciosa lo que sorprende tanto.

En cada esquina de la Durbar Square hombres y mujeres, monjes y ascetas comparten su tiempo, mientras las palomas vuelan a su alrededor, planeando sobre los bazares llenos de colores. También en esta plaza se encuentran los mayores tesoros de la arquitectura tibetana, entre ellos el Palacio Real y el Palacio de la Diosa Kumari (“vírgen”, en nepalí). La Kumari es una deidad viviente entre los 10 y los 12 años que es venerada tanto como por hindús como por budistas. Es innegable que la religión es un hecho en sí mismo en la vasta cultura nepalí y todos los aspectos de la vida giran en torno a sus creencias, sus rituales diarios, las ofrendas a los dioses y espíritus del pasado, la meditación y la filosofía. Además, si nos alejamos unos kilómetros de Katmandú, llegaremos a la sagrada ciudad de Bakhtapur, una de las más bellas que nunca se han visto y declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1979. Este lugar hace a uno sentirse en tierra de dioses. Déjate vagar sin rumbo por sus calles y encontrarás la esencia de Nepal en cada piedra del camino.

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Categorías: Artículos de viajes, Lugares secretos, SnapShot! | Etiquetas: , , | Deja un comentario

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